Cochabamba – En el Municipio Villa Gualberto Villarroel, el 100 por ciento de su población tiene el servicio. Bastan tres precipitaciones pluviales para asegurar el caudal.

Un cilindro que de lejos parece ser una habitación más al lado de las casas de adobe, es el tanque que provee agua potable entre 8 a 10 meses a familias de Pata Yana Rumi de la comunidad de Villa Victoria, en Cuchumuela.

En el municipio, cuyo nombre de fundación es Villa Gualberto Villarroel, el 100 por ciento de su población tiene agua potable y es el único en Bolivia. Pata Yana Rumi está a unos 10 kilómetros, en la parte alta, del centro poblado.

El alcalde David Guevara explica que Cuchumuela tiene 13 comunidades, que algunas se abastecen de agua de vertientes, otras de pozos, pero Pata Yana Rumi y Ichu Rutuna, no tienen ninguna fuente de este tipo y optaron por implementar el proyecto de cosecha de agua de lluvia, desde 2009, con el apoyo de Water For People (Agua para el Pueblo).

Guevara recuerda que en 2005, la cobertura de agua llegaba al 32 por ciento y no todo estaba en buenas condiciones. En 2009 llegaron al 90 por ciento y en 2013, el municipio logró la totalidad de la cobertura.

TRES LLUVIAS El director de Infraestructura y Obras Públicas de la Alcaldía de Cuchumuela, Elvis Rivero, explica que el sistema funciona con el agua que se capta de los techos de las viviendas en la época de lluvia. Hay tubos, como aleros, que la trasladan hasta un sistema de filtros de grava y arena para su purificación y, posterior, almacenarla en una estructura de ferrocemento.

“Con tres lluvias se llena”, asegura al señalar el tanque de 12 metros cúbicos. Cada casa tiene una pileta instalada en una lavandería.

En las dos comunidades existe un total de 24 tanques. Por lo general son cubiertas de calamina, pero este tipo de cosecha se puede implementar también con otras estructuras.

Rivero manifiesta que este líquido es utilizado por las familias cuando no llueve, hasta que vuelve a llegar la época de precipitaciones y se puede almacenar agua.

Los pobladores están a cargo del mantenimiento que, básicamente, consiste en la pintura exterior y la limpieza de sedimentos.

La inversión en cada tanque fue de unos 14 mil bolivianos. Prevén que desde el siguiente año los dueños de los tanques hagan aportes anuales de 540 bolivianos para las pruebas de laboratorio y control de la calidad.

En la actualidad, la Municipalidad asume esos gastos.

Rivero destaca que la calidad del agua está garantizada para el consumo humano.

La responsable social de la Alcaldía Lesly Caballero acota que el reto que ahora es “100 por ciento para siempre”.

Hace énfasis en la necesidad de hacer sostenible el servicio para que el agua no falte en las casas.

LLUVIA ÁCIDA Implementar el sistema de cosecha de agua de lluvia en ciudades es más complejo. Según explica Rivero, no se tendría que almacenar agua de la lluvia ácida y esto requiere mayor control en la época de lluvias.

Fuente: opinion.com.bo